viernes, 26 de octubre de 2007

La ciencia... ¿idiota?

Por si a alguien le sigue interesando la (aburrida) polémica (lástima: habría podido ser interesante), parece que Fernando Solana Olivares está enojado: en su "Elitismo para todos" de hoy (26 de octubre 2007), en Milenio Diario, sigue con el tema de "La falsa ciencia" (ya van tres columnas dedicadas a ello, aunque la de hoy dice "II"), y comienza diciendo "Tal vez habría que decir: la ciencia idiota...".

Y sigue defendiendo a la película What the bleep?. Vaya.

Lo soprendente, además de su tenacidad, es que sigue mostrando confusiones elementales. Dice:

El dualismo cartesiano (mente versus cuerpo) lleva siglos de estar intoxicando al pensamiento científico moderno. Le ha hecho creer que el mundo que está afuera de la mente es materia inerte, carente de vida, sujeta a leyes predecibles y mecánicas, sin ninguna cualidad espiritual o animada.

Pero al parecer no se da cuenta de que el verdadero dualismo es el que separa los mundos de lo físico (la materia) y lo espiritual. Eso es dualismo. Los estudios científicos actuales sobre la mente son todo lo contrario de dualistas: plantean una explicación naturalista, materialista si se quiere, pero no reduccionista (o al menos no en el sentido tonto del término) del complicadísimo proceso mediante el cual, en múltiples niveles y como una serie de fenómenos emergentes, el cerebro da origen a esas manifestaciones de altísimo nivel que son la mente y la conciencia.

Y bueno, sigue usando frases como "
esta nueva Iglesia científica y materialista", "Las mentalidades mecánicas y cartesianas producidas por el materialismo científico y su capitalismo concomitante"... Y cita -como si tuvieran algún sentido científico- frases del libro de What the bleep (sí, ¡hay un libro, y se vende!):

“El universo físico es en esencia no físico y puede provenir de un campo que es más sutil todavía que la energía misma, un campo que se parece más a la información, a la inteligencia o a la conciencia que a la materia”.

“Hay otra forma de pensar acerca del mundo, señalada por la mecánica cuántica: el mundo no es un mecanismo de relojería, sino un organismo, es algo orgánico, sumamente interconectado, que se extiende a través del espacio y del tiempo. De modo que, desde un punto de vista muy básico en lo referente a la moral y la ética, lo que yo creo afecta al mundo."

Lo dicho: mundos separados. Lo triste es que su visión de la ciencia moderna sea tan sesgada, y esté tan mal informada.

Por otra parte: no es que se trate de descalificar todo lo místico, ni la espiritualidad. Ni siquiera la meditación o la idea de que, mediante ella, uno puede mejorar su vida. Lo malo es equiparar eso con "ciencia", descalificar la ciencia que sí funciona objetivamente para sustituirla por una ciencia subjetiva, y creer -o al menos insinuar- que la mente cambia el mundo real de un modo mágico.

Se vale creer en la magia (pero no es una buena estrategia para resolver problemas). Se vale, por supuesto, no creer en la ciencia. Lo que no se vale es querer hacer pasar gato por liebre.

8 comentarios:

Luis Frost dijo...

ah, dale chance. ha de sentir que ya va a morirse y necesita algo de que asirse.
aunque para ese caso, mejor volverse católico de nuevo. es más auténtico. o budista, que antes del new age era lo inn.

Luis Frost dijo...

mejor dile a solana que se asocie con los que curan con la mente y se lance por el millón de dólares de randi.

Anónimo dijo...

Monsieur Bonfil:

Está claro que don Fernando Solana (está claro que no es Morales), no debe haber cursado con entusiasmo ninguna materia de física, química o biología, ya no digamos un laboratorio. Por akgo escogió lo social (pero de ciencias nada), es más un teólogo que un científico social y debe tener miedo a la libertad y terror al amor, por eso busca su objeto en los terrenos más resbaladizos y blandos, le da hueva la síntesis, lo sencillo, las explicaciones "materialistas", que yo prefiero llamarlas sorprendendentes, que exigen capacidad de maravillarse. Él ya se aburrió y busca entretenimiento en negocios de Catedral ("yo aquí no le voy a mentir, yo aquí no le voy a engañar, no se las haga a su marido, cómprelas hechas... corbatas el what a bleep you know"

Un abrazo Martín, y ya deja a los charlatanes en paz, el autoengaño existe. No es fácil ser escéptico.

You can't always get what you want

MARTÍN BONFIL OLIVERA dijo...

Querido "You can't always get...":
De dejar a los charlatanes en paz, nada. Me parece un error garrafal de muchos comunicadores de la ciencia; es, precisamente, autoengaño. La credulidad en cuanto a tonterías como las de What the bleep abren la puerta para creer mentiras realmente graves y peligrosas (y no sólo tristes o ridículas o inútiles), como la creencia de que hay razas menos inteligentes que otras (ve lo que le pasó a Watson) o que el sida no es causado por ningún virus, sino por la desnutrición o las drogas.

Gracias al new age y menjurjes similares nos hacemos más crédulos, perdemos nuestros sistemas de defensa contra tonterías (nos da sida intelectual), nuestro control de calidad de pensamiento crítico deja pasar cualquier cosa... y luego en ese terreno fértil florece las ideas realmente espeluznantes que cuestan vidas o dañan los derechos humanos de terceros.

¿Dejar en paz a los charlatanes? No: soy divulgador de la ciencia. Es (parte de) mi trabajo; para eso me pagan.

Un abrazo rocanrolero

martín

White Rabbit dijo...

¿Ceder la plaza?
¿Dejarlos en paz a los charlatanes?

¿Para que afirmen que los imanes curan?, ¿para que sostengan que las piedras sanan?, ¿para dejar que según ellos con tu nombre puedan reconocer tu personalidad?

Dejarle el camino libre la ignorancia, las pseudo ciencias y la credulidad es un suicidio social e intelectual, la estupidez domina los medios y aislarse en torres de marfil es garantizar la muerte de la razón.

Aunque seguirle la polémica a Solana sea aburrido seria un gran error no intentar al menos hacerle ver sus errores de percepción ya ni siquiera para que el cambie; después de todo citando a C Sagan "No se puede convencer de nada a un creyente, pues su creencia no se basa en la evidencia, sino en una profunda necesidad de creer" es siquiera para intentar lograr que sus lectores perciban sus errores y fomentar en ellos el pensamiento critico; que tanto ejercen en algunas facetas de su vida también lo ejerzan en todo lo que les quieran vender y vean el gato disfrazado.

Rolando Isita dijo...

Hola Bonfil, soy Rolando (You can´t always get what you want).
Lo hemos discutido en persona el asunto de dejar en paz a los charlatanes.
Para compartir con tus blogers te reitero que mi punto de vista es que los charlatanes (otro ejemplo como el de Solana me lo confirma) gozan de cabal salud, los medios les otorgan unos espacios enormes. Tú columna, frente a las tres partes de Solana anunciadas como dos, es de menos espacio. Yo prefiero leer tus reflexiones acerca de cómo funciona realmente la ciencia, tus comentarios sobre el patinazo de Watson, a leer tus riñas con el pelmazo ese que cree en el misticismo como método para transformar la materia en energía. Pienso que es como hacerles el caldo gordo, mientras las reflexiones sensatas acerca del avance científico brillan por su ausencia. Si los pocos espacios de auténtica divulgación los gastamos en desenmascarar charlatanes ¿dónde quedarán la infinidad de temas como ¿por qué creerle a los astrónomos cuando el humano nunca han ido más allá de la Luna? ¿Tomaron muestras del espacio intergaláctico para decirnos que ahí hay elementos precursores de vida (carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno)? Ssus métodos y teorías fundamentales son sorprendentes ¿por qué darle entonces espacio a los Solanoides?
¡¡Un abrazo!!

Rolando Ísita

Andrea al Natural dijo...

Dímelo a mí: creen que porque voy a clases de yoga y como ensaladas voy a tragarme cualquier charlatanería. ¿Sabes cuántas veces me han regalado What the bleep y yo he tenido que poner mi cara de "aaaay... esteeeee... graciassss..."? Más de las tolerables.

Luis Adolfo dijo...

Creo que la ciencia (¿hay una sola?) también produce sus fanáticos. Lo cuál es contrario a la ciencia. Por lo que veo, aquí abundan. El conocimiento va mucho más allá de la ciencia y creo que Fernando Solana Olivares tiene esta visión. Una visión filosófica y una visión antropológica. Hay que ampliar nuestros horizontes porque el conocimiento tiene muchos más caminos que el de la ciencia.