La batalla se pone buena, pues la defensa de los derechos humanos topa no sólo con la cerrazón clerical de siempre, sino con la argumentación tramposa que busca voltear las cosas redefiniendo los conceptos. ¡Ahora resulta que legalizar el aborto es un ataque contra los derechos humanos! (Al rato, los blanquitos defenderán su "derecho humano" a no tener que andar viendo negros e indios caminando libres por la calle).
Roberto Blancarte, el sabio columnista de
Milenio Diario en temas de política religiosa, explica con claridad esta confusión, y pone los puntos sobre las íes (y yo cito sólo algunas frases destacadas, pero si quieren el texto completo, den clic sobre el título de la columna):
¿A quién defiende la CNDH?
Roberto Blancarte
Milenio Diario, 8 de enero de 2008
Hay una enorme paradoja en el hecho que la CNDH esté enarbolando una encuesta (...) para demostrar que sólo alrededor de un tercio de la población mexicana apoya el derecho de las mujeres a abortar (...)
(...) ahora resulta que para la CNDH los derechos no son innatos e inalienables, sino que deberían estar sujetos al arbitrio de las mayorías.
(...) Toda la historia del Estado de Derecho contemporáneo se basa precisamente en que las mayorías no le pueden negar sus derechos a las minorías.
(...) la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es decir, la comunidad internacional, reconoce esos derechos como innatos e inalienables (...)
El asunto es, por lo tanto, uno de principios, no de mayorías.
(...) Y si el asunto pasa a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como es el caso ahora por la despenalización del aborto en el Distrito Federal, los miembros de esta Corte tendrán que tomar su decisión de acuerdo con el derecho, no con sus opiniones personales o con las de la mayoría. Pero tanto los legisladores como los ministros de la Corte sólo pueden reconocer los derechos; no pueden legislar o dictaminar contra ellos.
Por eso la solicitud de una encuesta por parte de la CNDH no sólo es un acto tramposo, sino contrario a sus propios principios.
(...) La CNDH no está para reducir los derechos humanos sino para extenderlos. No fue creada para promover encuestas de opinión contra algunos derechos, sino para ampliar los de todos.
Por cierto, hubo segunda parte: el 16 de enero, la CNDH envió
una carta en respuesta a la columna de Blancarte, donde trata al autor con una majadería y con argumentos tan chafas , esquivando la crítica del columnista ("este organismo nacional tiene facultades y atribuciones para la realización de estudios e informes técnicos de diagnóstico sobre la situación de las mujeres y los hombres en materia de igualdad, así como para difundir información sobre los diversos aspectos relacionados con este derecho en nuestro país") que confirma que de lo que se trata ya no es de defender los derechos humanos, sino de seguir la línea del PAN-Vaticano. Tal como afirmó, Blancarte, la CNDH "contradice la esencia de su propia misión y el principio mismo bajo el cual debe trabajar".
Así están las cosas... ¡Pobre país!